Julio Ángel Fernández recibió Honoris Causa de la Udelar

Julio Ángel Fernández recibió Honoris Causa de la Udelar

Entrega del título de Doctor Honoris Causa a Julio Fernández. 28/09/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR.En la ceremonia que tuvo lugar el viernes 28 en el Paraninfo de la Universidad de la República (Udelar), el astrónomo y docente de la Facultad de Ciencias Julio Ángel Fernández recibió el título de Doctor Honoris Causa, en reconocimiento a sus valiosos aportes académicos. Fernández declaró que «la pasión por ciertas cosas no caduca», y que seguirá haciendo ciencia. 

En la ocasión hicieron uso de la palabra los ex alumnos y compañeros de Fernández, y docentes de la Facultad de Ciencias (FC) Tabaré Gallardo, director del Instituto de Física de esa facultad y Gonzalo Tancredi, docente del mismo Instituto, además del rector Roberto Markarian y el propio Fernández. 

Tancredi y Gallardo hicieron un repaso de la trayectoria de Fernández, desde sus inicios en 1966 como estudiante de Astronomía en la Facultad de Humanidades y Ciencias (FHC) en ese momento ubicada en la zona de la Aduana. Recordaron que cuando la Universidad fue intervenida en octubre de 1973 en el marco del Golpe de Estado, Fernández era consejero estudiantil por la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), por eso en noviembre fue apresado y permaneció detenido por algunas semanas. Al año siguiente pudo continuar sus estudios y recibirse de Licenciado en Física con opción en Astronomía. Pocos años después fue destituido del cargo docente que tenía en ese momento, entonces partió al exilio. Primero en España, donde trabajó en el Observatorio Astronómico de Madrid, luego en el Max Planck Institut für Aeronomie en Alemania y finalmente en el Observatorio de Valongo en Río de Janeiro. Fue en ese período que desarrolló las principales contribuciones científicas por las que luego sería reconocido. 

A su retorno al país luego de la apertura democrática, fue reincorporado a la docencia en la Universidad. Gallardo resaltó sus virtudes como formador: un profundo conocimiento de su disciplina, la defensa de la iniciación de los estudiantes en la investigación astronómica en épocas tempranas y su «alto nivel de honestidad y rigor» en el trabajo científico. Su preocupación por abarcar todos los aspectos de la formación de los estudiantes lo llevó a trabajar por la instalación de varios observatorios en nuestro país: el «Félix Cernuschi», Los Molinos, y luego el del Centro Universitario Regional del Este. 

Como científico, Gallardo destacó su capacidad para no dejarse seducir por las modas, lo que hizo que se enfocara en el tema de su interés: la formación de los planetas. Otras virtudes que Gallardo señaló fueron su «afinada intuición para descubrir los detalles ocultos» en una investigación y una gran humildad al presentar sus ideas. También destacó que Fernández es responsable por la creación de un grupo de investigación en ciencias planetarias en Uruguay y por la formación de astrónomos que hoy se desenvuelven en esa área en diversos países. Trabajó por la colaboración regional en ese campo organizando talleres y colaborando en escuelas de grado y posgrado. Además, en el 2017 organizó en Uruguay la edición del prestigioso congreso Asteroids, Comets, Meteors. Fernández integró durante muchos años la comisión de nomenclatura de cuerpos menores de la Unión Astronómica Internacional (UAI). Desde allí propició la designación de asteroides con nombres que reconocen a personas como Roberto Caldeyro Barcia, o también a movimientos que luchan por los derechos humanos como es el caso del asteroide 9479 Madresplazamayo. 

Astronomía y Sociedad 
Gallardo señaló que Fernández estuvo siempre preocupado por acercar la ciencia al público, y por eso entre otros logros ayudó a crear en 1990 la Sociedad Uruguaya de Astronomía, de la cual fue varias veces presidente. Tancredi repasó la trayectoria académica de Fernández, quien publicó más de 120 artículos en revistas científicas a lo largo de su carrera, los que obtuvieron casi 2000 citas. Entre esos destacó el de 1980 acerca de la existencia de un cinturón transneptuniano, lo que generó el estudio de esa zona del Sistema Solar antes inexplorada, donde hoy en día se han identificado más de 2000 objetos. En particular, en 2003 se descubrió en esa región un objeto con un tamaño mayor al de Plutón, destacó, lo cual tiene relación con los aportes posteriores de Fernández y Tancredi a la definición de planeta. Otras investigaciones importantes de Fernández fueron la que difundió ese mismo año sobre el origen de los cometas de la Nube de Oort, y un artículo publicado en 1984 sobre la migración de planetas gigantes. 

La intensa producción de conocimiento que desarrolló Fernández en relación a los cometas, su naturaleza dinámica, origen y su relevancia cosmogónica fueron resumidos, junto a una revisión extensa de la literatura en esta temática, en el libro publicado en 2005, Comets, comentó Tancredi. También se refirió al momento en el cual ambos astrónomos presentaron ante la IAU una propuesta que redefinía el concepto de planeta, en 2006. El hecho tuvo gran repercusión y se denominó Pluto affair. Sobre el asunto la ex presidenta de la IAU, Catherine Cesarsky, declaró que se trató del mayor evento de la historia centenaria de la unión, y fue quizás uno de los principales hechos periodísticos de ese año. 

Citó varios comentarios de colegas destacados en el campo de la astronomía sobre Fernández, entre ellos el de Alessandro Morbidelli: «Pocos científicos pueden afirmar haber logrado un resultado realmente profundo, que haya cambiado el curso de una disciplina y resultara ser correcto a largo plazo. El profesor Fernández logró esto al menos tres veces». Para Tancredi esa afirmación resume la importante contribución que ha hecho Fernández al estudio del origen y evolución del Sistema Solar. 

Por su parte Markarian repasó los nombres de algunas personas distinguidas con el título de Doctor Honoris Causa de la Udelar, recordó algunos que fueron sus maestros y otros de generaciones similares a la suya. En el caso de Fernández, señaló que hicieron una trayectoria parecida, al ingresar a Facultad de Ingeniería con un año de diferencia, compartiendo el interés por disciplinas básicas. Luego ambos completaron su formación en otras áreas y no la carrera de Ingeniería. 

Destacó que Fernández es una persona fundamental de la ciencia a nivel internacional y con su trabajo ha aportado «a comprender nuestro mundo». La comisión universitaria que resolvió la entrega del título valoró además que a lo largo de toda su vida académica fue incansable en la búsqueda de la integración de los científicos de Latinoamérica en el campo de la astronomía. También trabajó por la creación del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas y de la Facultad de Ciencias en nuestro país, y tuvo activa participación en el cogobierno universitario. 

Cuando eran nueve 
Fernández se declaró «emocionado», agradeció a la institución en la que trabajó gran parte de su vida y a sus compañeros. Rememoró su infancia en el barrio de la Aguada, que compartía con otros niños de familias trabajadoras e inmigrantes como la suya. Recordó también la escuela pública de aquel «Uruguay integrado», y dijo que espera que pueda seguir siendo «un elemento igualador de nuestra sociedad». Allí nació su interés por la astronomía y la astronáutica, también porque en ese momento comenzaba la era espacial con la puesta en órbita de los primeros satélites soviéticos. En 1958 leyó su primer libro sobre el tema y coleccionó un álbum de figuritas sobre la conquista del espacio. 

En secundaria su interés y la motivación para conocer más fueron creciendo, y con sus lecturas sentía la necesidad de aprender «más física y más matemática». Por eso hizo Preparatorios de Ingeniería en el IAVA y después eligió estudiar en la Facultad de Ingeniería. Cuando supo que podía estudiar Astronomía en la FHC, se inscribió para cursar allí la Licenciatura en Astronomía en 1966. Fernández recordó a su profesor Félix Cernuschi, un «científico profesional» que incentivaba la producción de publicaciones, algo que en la década de los sesenta en Uruguay hacían muy pocos investigadores. 

También recordó su primer trabajo remunerado, controlando el radiotelescopio el Aeropuerto de Carrasco. Allí debía atravesar las pistas de aterrizaje en bicicleta y subir a una escalera muy insegura para hacer reparaciones en alguna de las antenas que integraban el equipo. Era a finales de los sesenta, en los que la Udelar enfrentaba restricciones presupuestales importantes. A la interna de la institución se dedicaba más atención a las facultades que formaban profesionales y se discriminaba a la FHC, explicó. Como delegado estudiantil participó de discusiones sobre la creación de la Facultad de Ciencias, que iban acompañadas por cuestionamientos sobre los alcances de la Ley Orgánica. Reflexionó que la Universidad debe repensarse en muchos aspectos y transformar esa ley, que ya tiene 60 años. 

En la periferia 
Fernández relató sus peripecias en el Observatorio Astronómico de Madrid a partir de 1979, «un lugar burocrático» con astrónomos desmotivados que cumplían solo con su horario de oficina. Él se dedicó a formular las hipótesis más importantes de su carrera, relativas a los objetos del cinturón transneptuniano, y a realizar exhaustivos cálculos aprovechando la disponibilidad de una computadora IBM370 en otro instituto, el Centro de Investigaciones Agrarias. 

En el exilio pudo realizar grandes aportes relativos a la formación del Sistema Solar y en particular de los objetos residuales generados en ese proceso. «Siempre tuve aspiración de hacer ciencia de calidad a nivel internacional», explicó, y también «vocación de servicio», por eso ocupó varios cargos de cogobierno, incluyendo el decanato de la FC. Fernández comentó detalles sobre el Pluto affair, durante la asamblea de la IAU en 2006. Mientras él y Tancredi querían discutir sobre una definición de planeta que excluía a Plutón del grupo de los nueve conocidos en el Sistema Solar hasta el momento, otros colegas sostenían una definición que abarcaba a esos nueve cuerpos celestes e incluía tres más. La aprobación de la propuesta «de los 12 planetas» se daba como un hecho, tenía respaldo previo. Fernández, Tancredi y otros colegas elaboraron una moción defendiendo la postura «de los ocho planetas», que finalmente fue aprobada por dos tercios de la asamblea. 

Fernández reflexionó sobre las repercusiones que tuvo el episodio en medios de prensa, y opinó que no debemos ser ingenuos, «como hay centros de poder económico y político, hay también centros de poder científico». Allí se definen líneas de investigación en boga y se cosechan premios Nobel, «trabajando desde países periféricos es difícil participar en la construcción del relato científico, pero con argumentos y decisión es posible tener incidencia», indicó. Finalmente dijo que se cuestiona sobre cuánto tiempo más se dedicará a la ciencia, opinó que «la pasión por ciertas cosas no caduca por lo que dice la cédula de identidad», y cree que seguirá tratando de ser útil a los demás, «simplemente eso, darle a la vida un propósito». 

Markarian entregó el título a Fernández y también un telescopio como obsequio, con el cual le aclaró «no podrá ver objetos transneptunianos» pero sí otros cuerpos más cercanos del Sistema Solar. La ceremonia finalizó con la ejecución de varias piezas musicales a cargo de Mariana Airaudo (piano), Ignacio Añón (violoncello) y Valentina Fabra (clarinete).